viernes, 3 de agosto de 2007

Luto por Bergman

Sensibilidad y Tragedia Fílmica
Por: Salvador Franco Reyes
31/07/2007


Parejas destrozadas, el eterno cara a cara entre el hombre y la muerte, la ausencia de Dios pero también la magia de la vida: el director sueco Ingmar Bergman creó películas de gran riqueza emocional en las que sacó a la luz la tragedia de la condición humana.

Durante toda su vida escribió piezas teatrales, novelas y guiones. En 1960 fue contratado como director del prestigioso Dramaten, el teatro real de arte dramático.

En 1945 decidió que el único medio moderno para expresarse era el cine.

El cine se convirtió para Bergman en una religión. Entró en contacto con Maurice Stiller, el protector de Greta Garbo, y Victor Sjostrom, un director de cine mudo que convirtió en intérprete de Alegría de 1949, y luego de una de sus obras maestras, Fresas salvajes, de 1957.

En 1955, Bergman conoce su primer éxito internacional con Sonrisas de una noche de verano, una comedia que fue presentada al año siguiente en el Festival de Cannes y que sirvió de modelo a la nouvelle vague (nueva ola) francesa.

El cineasta sueco empezó a explorar los temas que formarán la esencia de su obra: la angustia del hombre frente a la muerte, el amor, la soledad y la "infinita tristeza de un mundo sin Dios".

Sus películas se caracterizan por la concesión de una gran importancia a los planos de los rostros y un cuidado esmerado de la luz por parte de su operador de siempre, Sven Nyqvist, que falleció en 2006.

Su cine fue muy a menudo trágico. El séptimo sello (1957), premio especial del jurado en Cannes, y sobre todo Gritos y susurros (1971), son algunas de sus mejores expresiones.

Sin embargo, ante la gravedad de su temática, el gran público sueco se ha sentido a menudo lejos de los filmes de Bergman y lo ha acusado de ser responsable, en parte, de la reputación de Suecia como un país de neuróticos.

Para sus rodajes íntimos y emocionalmente estresantes a Bergman le gustaba recurrir a un equipo fijo de colaboradores. Junto a Josephson, Max von Sydow era uno de sus astros masculinos. Detrás de la cámara, el director de fotografía Sven Nykvist, fallecido en 2006, se ocupada de la iluminación y la atmósfera.

"Pero lo más importante son las actrices", destacó el director una y otra vez. "El universo de las mujeres es mi mundo". Junto a Liv Ullmann, también Bibi Andersson, Ingrid Thulien o Harriet Andersson figuraban entre las actrices que interpretaban a los pesonajes protagónicos y que también en lo privado tuvieron estrechas relaciones con el director.

Directores como Woody Allen, Wim Wenders y Steven Spielberg eligieron en 1997 al sueco en la 50 edición del Festival de Cannes como el cineasta más importante de todos los tiempos, por lo que le concedieron la "Palma de todas las Palmas".

Tras la muerte de su última esposa, Ingrid von Rosen, en 1995, vivía solo durante una gran parte del año en la isla de Faaro, en el mar Báltico, donde también rodó varias de sus películas.

En 2000 concedió una entrevista a la televisión sueca en la que calificó su vida de "infierno insoportable" y dio a entender no tener miedo a la muerte.

"El hecho mismo de vivir es penoso. Jamás me encontraré con Ingrid", dijo

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